El huracán de Astropalido y la tormenta perfecta Blanco Piñata pusieron patas arriba la Sala Alive de Madrid

El concierto arrancó con el cartel de Sold Out horas antes del evento, presagio de éxito, y aunque la acústica no era la mejor, hay que seguir agradeciendo a estas salas que potencien a las bandas pequeñas dándoles visibilidad. Respecto a lo cual, hay que indicar que nos encontramos ante un público muy joven, buen síntoma de la salud de la música emergente.

Tocó en primer lugar la banda recién llegada de Sevilla, formada por Rafa (voz y guitarra), Javi (uno de los pocos baterías con los que me he cruzado que sonríen mientras tocan), Alejandro (guitarra y teclados) y Álvaro (bajo).

Buenas noches Madrid, somos Astropålido.” No hizo falta más introducción para que arrancasen con “Último Asalto“, tema inédito, como lo serían la mayoría de los que esa noche les escuchásemos. No obstante, alguno que otro de Mentiras para contar la verdad se colaría en el setlist, aunque más bien hacia el final del mismo. Como sucede con los dos temas publicados posteriores a dicho álbum, los ritmos más enérgicos con tempo más acelerado son la declaración de intenciones sobre el sonido que pretenden transmitir, tal y como detectamos en todas las canciones que allí nos presentaron.

En segundo lugar, y con la colaboración del público en las palmas iniciales, escuchamos su última canción hasta la fecha publicada, “El Huracán“, de la cual ya os hablamos en ESTA ENTRADA. Por lo que pudimos comprobar, el espíritu de este tema para romper con la monotonía fue traspasado a todos los asistentes. A nivel personal, las dos últimas canciones que el grupo ha hecho públicas, me parecen tan magnéticas que no sabría con cual quedarme (y por lo que escuchamos esa noche, el resto de canciones no se van a quedar quedan cortas).

Si yo lo doy todo, vosotros lo dais todo, que tengo la pierna muy jodida“, comentaba Rafa, quien con un pie escayolado vio limitado su rango de movimientos, pero no de energía. Tras “Ahora Que Estás A Tiempo“, y agradecimientos a Blanco Piñata y a la Sala Alive, dieron paso a “Cuando La Luz Se Apaga“, tema algo romántico con tintes melancólicos (“Esta vez no puedo olvidarme de ti. No puedo batir las alas ni volver a casa“).

Con “Aún Queda Para Largo” pidieron silencio para comenzar Rafa a interpretarla de manera más intimista. Se apoyó en el público en el estribillo, tras el cual volvieron a la carga el resto de integrantes con toda la artillería. Tras este subidón de adrenalina llegaría “Mira Hacia Atrás“, que no bajaba de intensidad. “¡Pero bueno, qué temazo es este!“, se escuchaba entre las primeras filas, en el que personalmente percibí ciertos aires con Supersubmarina (Esperemos a ver la versión de estudio para comprobar la producción y arreglos con los que nos van a sorprender).

Sonó entonces “Nunca Es Suficiente“, una de las dos canciones que rescataron de su anterior disco para ese directo. Merece la pena contar, aunque fuese a nivel anecdótico, que contaron con la colaboración de un voluntario del público para tocar en ella la pandereta. Dicho así suena un poco ridículo, pero creedme que el resultado fue sobresaliente, además con esa potente línea de bajo tan marcada en el directo, como le gusta a un servidor.

Enfoncando el final del concierto, llegó el momento de “Días De Mierda“, que pese a su título, se trata de una canción de buen rollo. Anunciaron además que volverían a Madrid en marzo, teniendo para entonces más temas publicados, para todos aquellos que se hubiesen quedado con ganas de más (que en ese momento creo que sería la gran parte de los asistentes, quitando si acaso algún camarero o alguno de seguridad que no estuviese muy pendiente). Habrá que estar atentos a sus redes para no perdernos la cita por anunciar.

En penúltimo lugar llegó”Mi Salvación“, dejando “Era Glacial“, el primer sencillo de su primer LP, para cerrar el concierto. “Gracias por hacernos sentir que lo que hacemos merece la pena“, palabras para devolver al público el cariño con el que habían sintonizado desde el primer momento.

Con Blanco Piñata pudimos escuchar íntegro El Disco del Año (el cual de desgranamos tema a tema en ESTA ENTRADA), aunque esta vez sin covers por falta de tiempo. Sus guitarras comenzaron a sonar según acababa su intro musical, y con su ya emblemática piñata como un miembro más de la banda comenzaban los acordes de “Enero, Gran Despropósito”. Desde esa primera canción pudimos comprobar como su séquito de seguidores tiene claro que uno de sus propósitos es hacerle sobra al mismo Carlos Fernández, vocalista del grupo, desgañitándose para cantar las canciones completas (sí, he dicho canciones completas y no estribillos). El grupo, que completan Álvaro a la batería, Carlos Moles al bajo y Dani a la guitarra y teclados, traían la energía de sobra para transmitir el chute de adrenalina recomendado para una noche de sábado.

Siguiendo la secuencia del disco, reprodujeron el interludio correspondiente a febrero enlazando con “Marzo, Un Pacto”. La que quizá sea su canción más lenta, plasmó en el directo la energía e intensidad propias del dolor de quienes tratan de buscar el culpable en la relación. Tras ella, se presentaron (no sea que a esas alturas alguien se hubiese confundido de concierto), “Es muy bonito ver, y es muy muy emocionante, que en tiempos de extremos todos estemos unidos por una cosa que es la música, y que hoy nos volvamos a congregar aquí como 180 personas por la misma causa cultural, dando calor a Astropålido y a Blanco Piñata.”

Aprovechó Carlos para recordar el concierto que tuvieron unos días antes en Jaén y que fue todo un éxito: “Venimos de subidón de hace una semana en Jaén, que fue todo muy bonito y muy emocionante, y no sé qué pasa que esta noche vuelve a tener algo especial, así que muchas gracias.” Y haciendo alusión a esa vuelta al sur, y mientras sonaban unas gaviotas con sus correspondientes olas de fondo, comenzaron los primeros acordes de “Julio, Ruta Sur”, contagiando esos ritmos relajados que consiguen recordarnos a la época estival. Jugaron con el público en el estribillo, fácil al ser este simplemente tarareado sin letra, pero aplicando Carlos el factor emocional para incitarnos a cantar más fuerte: “En Jaén gritaban más” (Cómo sabe dónde duele…).

Después de muchos vaivenes te das cuenta que estás en el lugar correcto donde perteneces. Entonces esto nos lleva a Mayo, Incalculable”. Así introdujeron a la quinta canción del setlist, en la que las partes instrumentales antes del estribillo fueron parte de esos arreglos propios del directo, pensando siempre en ofrecer algo nuevo a sus seguidores.

Los sonidos electrónicos tuvieron su presencia en la intro de “Noviembre, azul”, que ofreció unos sonidos más limpios que en su versión de estudio, y unos arreglos que quizá potenciaban esos aires de haber sido vencido. “Septiembre”, canción que fue el germen del disco que les había llevado ahí, fue la primera de esa tarde en la que se jugaron el dejar al público estribillos íntegros, sin apoyo vocal por su parte, situación que respondieron cumpliendo las expectativas.

Mostraron a continuación la fuerza y la rabia de “Agosto, no he sido yo”, en la que una amiga de la banda les acompañó haciendo las veces de Zahara en su versión de estudio, recitando sus emblemáticos versos antes del último estribillo.

Llegó un momento algo especial, porque por fin después de varios conciertos coincidieron Manuel Cabezalí y Dani Richter (Quienes produjeron y grabaron El Disco Del Año, respectivamente) en un concierto de Blanco Piñata. Tras agradecerles su trabajo, cariño y el esfuerzo invertido en dicho álbum, pasaron a dar las gracias de igual modo a la Sala Alive, por apoyar eventos culturales de esas características, a Astropålido por compartir esa noche e ir desde Sevilla, con escayola o sin escayola, y a todos los que siguen dándoles calor en los conciertos.

Hizo mención a los rayos que muchos se habían pintado en la cara en referencia a “Octubre, La Tormenta Perfecta”, para presentar dicho tema. Uno de los más queridos por el público, como demostraron con esa gran ovación tras ser dicha canción introducida. Su estribillo directo y sencillo es una de las claves para conectar con tantos que buscan identificarse con el mismo. Y por conectar, enlazaron sus últimos acordes con los primeros de “Diciembre, Inventario”. La intensidad y el dolor que evoca esta canción no tuvieron mucho tiempo para recrearse porque llegaron dos de sus canciones más movidas.

Dejaron para el final los dos adelantos del disco, y por tanto aquellos que llevan más rodaje, para favorecer el momento de subidón que se crea con los temas más conocidos de un grupo. “Ekaina”, la favorita de un servidor, fue la primera de ambas, dejando ese éxtasis final como el terreno idóneo para que “Abril, Safari Nocturno” campase a sus anchas. En este último se recrearon además repitiendo el estribillo final en bucle interaccionando con el público.

Un momento álgido que dejó el mejor sabor de boca posible en esta velada llena de energía, optimismo, juventud, ilusión, y por supuesto música, mucha música. Dos grupos que empiezan a llenar salas pequeñas y de los que queremos seguir testigos de su crecimiento.

Nos vemos en las salas,

Fran Salamanca

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