Nunatak pasó por Madrid con sus flores salvajes, y mostró su nuevo sonido en la Sala Sol

Colas en la entrada de la sala bajo la lluvia de Madrid y el anuncio del sold out días antes del concierto, sugerían que algo grande pasaría el 30 de noviembre en la Sala Sol, en la que estuvimos para ver, escuchar y sentir a la banda murciana Nunatak. Poco más de un mes antes acababan de publicar su cuarto álbum de larga duración, Nunatak y las flores salvajes, que continúa el sonido más cercano al pop-rock que potenció su predecesor, Nunatak y el tiempo de los valientes (2018).

Es por ello que además de escuchar íntegro los arreglos para el directo de su último trabajo, también sonaron bastantes temas de el tiempo de los valientes, realizando una criba más severa con respecto a sus dos primeros trabajos, Nunatak y el pulso infinito (2016) y Nunatak y las luces del bosque (2014), de los cuales sólo interpretaron dos y una canción, respectivamente. No es que renegasen de dichos trabajos, ni mucho menos, pero al hilo de lo anteriormente mencionado, y teniendo en cuenta que el sonido de estos primeros tenía unos aires folk más potentes, intercalar dichos temas en el setlist actual suponía una tarea mas complicada por diferencias de sonidos y estilos.

Precisamente con el planteamiento anteriormente mencionado, se armaron de toda la garra para arrancar con “Créeme“, el primer adelanto de este último álbum, que planteó una declaración de intenciones con respecto a lo que escucharíamos en ese trabajo. Desde ese preciso instante percibimos una energía que nos invadió a todos los asistentes como un buen presagio, y es que apenas escuchábamos la voz de Adrián, y no porque hubiese problemas de sonido, es que el público cantaba tan fuerte (y las canciones completas, no solo estribillos) que le eclipsaba.

Tras “A miles de kilometros” se presentaron y pasaron a otro trío de canciones del tiempo de los valientes, comenzando con “Nadie nos va a salvar“. En ella, interpretamos in incio semi acústico como un guiño a las Sesiones Valientes, el EP con 4 versiones de dicho álbum grabadas a dúo y en acústico (y preciosas, todo hay que decirlo).

Bestias sedientas” y “Romper el cielo” continuaron este bloque sin pausa de canciones (parece un anuncio de radio), en el que percibimos que a pesar del mayor guitarreo siguen manteniendo los juegos de coros y segundas voces que tanto les caracterizan como parte de su esencia.

Para la siguiente canción, desvelaron algunos datos sobre su mensaje que pueden pasarse por alto si uno no profundiza en su letra:

Vamos ahora con una de las canciones del nuevo disco en las que hemos querido preguntarnos algunas cosas sobre qué demonios es eso de ser un hombre de verdad, y cómo va el tema ese de la paternidad, que ha habido un poco de baby boom en Nunatak. Esta canción está inspirada y dedicada a todos los padres que luchan un duro cada día. Esto se llama En tu nombre“.

Llegaría tras ella “Coge mi mano“, una de las que a mí me parece más atractivas/curiosas/divertidas del último disco y que en directo transmitió esa misma esencia con unos acordes y melodías que invitaban a mover las caderas (y los tobillos, y el cuello, y los brazos…). La única superviviente de Nunatak y las luces del bosque, “Soy viento, soy fuego“, nos presentó un toque más rockero del que estamos acostrumbrados a escuchar (los que hemos visto al grupo en directo en otras ocasiones), para que empastase mejor dentro de este renovado setlist, y cuyo sonido tan bien le queda, todo sea dicho.

Abro paréntesis: dado que les gusta reinterpretar su propias canciones, ¿Se habrán planteado volver a grabar algunos de sus temas más icónicos de los inicios, con los aires del último disco? Desde El Último Palco lanzamos esa propuesta/petición que nos parece tan interesante después de haber escuchados los arreglos de dichas canciones en este directo.

Hijo de la tierra” fue la siguiente que pudimos escuchar, en la que ellos mismos admitieron que habían sacado su vena más cañera, e indicaron que se trataba de una de las más especiales por la colaboración en la misma del coro de auroros de Murcia, quienes llevan cantando desde el siglo XVII (“No esas mismas personas, porque sino serían vampiros, sino sus predecesores” matizó Adrián). El bajo potente de este tema dio paso al sonido de guitarras más ruidosas en “Criminal de guerra“, una pareja de canciones que tan bien suenan juntas.

Bajaron entonces al público, otro de los momentos marca de la casa de Nunatak, para interpretar un trío de canciones en acústico con ese toque mágico que da la voz en directo sin amplificar. “Viento del sur” (la cual ya nos atrevimos a aventurar en ESTA ENTRADA que estaba pensada para ser escuchada en ese formato), “Ya he ganado”  y “Solos” fueron las elegidas para este momento intimista, en las que no quedaba otra que dejarse llevar por la emoción.

La intensa “Quiero que arda” (tengo algún audio de esta canción y cuando lo escucho a todo el público cantando a pleno pulmón el estribillo se me ponen los pelos de punta) dio paso a la versión de este concierto. Otro de los guiños que suelen hacer en los conciertos es regalarnos una versión de algún éxito conocido por todos (como ya les escuchamos “Bring it on home to me” o la más reciente “Shallow“, exquisita versión que ofrecieron en sus conciertos acústicos), honor que esta vez tuvo una versión cañera de “Bizarre love triangle” de New Order (¿Hay algún estilo o canción que no les quede bien?).

Tras “El Grito“, marcharon para realizar el previsible bis, porque faltando éxitos como “Todas las campanas“, nadie pensaba que el concierto había terminado (eso lo sabíamos nosotros, lo sabían ellos, lo sabían los camareros y los que estaban por la calle vendiendo latas de cerveza). Dicho tema fue precisamente con el que volvieron a la carga, canción que según comentaron, es la favorita de Adrián y Nando (y mía también).

Mi gran virtud” auguraba el final del show, al cual siguió el que va camino de convertirse en otro de sus clásicos, “Disonancia perfecta” (“Somos dos notas de un acorde prohibido, disonancia perfecta en un precioso ruido“, ese verso te vale como declaración de amor, para ponerlo en una taza,en una camiseta, como eslogan o como final de película o de obra de teatro). No puede pasar inadvertido ese final instrumental alargado en el que se recrearon todos los instrumentos en un claro alarde de virtud.

Finalizando este setlist adaptado al nuevo sonido de la banda, el cual ha conseguido ampliar el circulo de seguidores otro tanto, y con unos arreglos que enriquecen gratamente su directo, nos regalaron “Aún respira“, tras despedirse y realizar los agradecimientos pertinentes a todas las personas involucradas en realizar ese evento posible.

Y tras una hora y media aproximada de concierto nos vimos con ganas de más, porque la energía que Adrián, Alex, Pedro, Gonzalo y Nando transmiten te carga de optimismo, y te hace mirar en la agenda cuándo será la próxima oportunidad en que puedas volver a ver a Nunatak en directo.

Nos vemos en las salas,

Fran Salamanca

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