Pasamos una noche rockera en Madrid con Ecoband e Ingresó Cadáver.

El pasado 7 de diciembre volvimos a la sala El Perro de Atrás del Coche en un doble concierto de rock con los grupos Ecoband e Ingresó Cadáver. Y digo volver, porque últimamente voy más a esa sala que al supermercado, y además últimamente sólo de conciertos (hace mucho que no la disfruto en formato discoteca, así que me lo apunto en los propósitos de nuevo año).

Abrieron la noche la banda madrileña Ecoband (quienes pese a su nombre, no son la banda favorita de Greta Thunberg), para mostrarnos algunos temas de su inminente nuevo trabajo, que llevará por título X, así como algunos otros clásicos de la banda y alguna sorpresilla en forma de versión.

Nos sorprendió encontrarnos al inicio del espectáculo con dos guitarras y ningún bajo, arrancando con esta composición la canción “Un Buen Sencillo“, basada en la versión remix con Juan Sueiro en 2018. Este tema oscuro con potentes solos de guitarra dio paso a “El Tiempo es Circular“, en la que encontramos una melodía más clara y ritmos más bailables, pese a que comenzó con algunos desajaustes de sonido que impedían que que escuchásemos la mezcla de sonido con buena nitidez.

Enrique Corona, que hasta el momento solo estaba encargado de la voz principal, toma entonces el bajo en “El Dolor” para hablar de rencor, pasando a una versión que este grupo nos tenía preparado. Dado que Ecoband, al igual que sucede con sus compañeros de concierto esa noche, basan su esencia en un estilo vocal marcado por los versos a medio camino entre fraseados y cantados, es inevitable recordar dicho sonido con otros grupos (a medio camino entre el pop y el rock) como Parquesur, Niños Mutantes o incluso León Benavente (pese a que el rock de nuestro protagonistas de esa noche cabecease más hacia el punk que hacia el pop). Dicho lo cual, tiene sentido afirmar que la versión de “Toro“, el himno de Niños Mutantes, les vino como anillo al dedo.

Pasamos de hablar de drogas a hacerlo sobre sexo con la “Más“, encontrando desde el principio una percusión electrónica, en la que un ritmo más pesado va variando en matices e intensidad según se desarrolla la canción (reflejando precisamente el mensaje que pretende transmitir).

De esas veces que decimos no me importa si te vas, pero en realidad si que importa“, con esas palabras presentaron “Si Te Vas“, y aprovecho este tema para mencionar los coros, hechos por Francisco Martínez, al mando de la percusión, con tratamiento de voz para darle un efecto algo electrónico. Andrés y Davís Sanchís a los mandos de sendas guitarras completan el cuarteto de Ecoband.

En “Yo sigo aquí“, que no es la canción de Paulina Rubio sino el tema que publicaron a principios de este año, Enrique vuelve a colgar el bajo para invitarnos a movernos al ritmo de sus acordes, pese que al final ni trajeron caviar iraní, ni champagne, ni nadie se cagó en… bueno, todo en orden.

Encarando la parte final del concierto nos regalaron “Indignada“, tema sobre discusiones publicado este verano con un ritmo divertido, pasando a “Ya no miro atrás” (teniendo que hacer algún recorte en el setlist original por falta de tiempo) .

Para acabar, interpretaron “Quiero ser de color azul“, su última canción, recientemente publicada, en la que los celos tomaron la parte protagonista de esta despedida. Es relativamente objetivo mencionar que el rango vocal de Enrique no sea de los más amplios del panorama musical, pero lo compensa con creces con un carácter canalla e irreverente que dota de personalidad a las canciones y de identidad propia a la banda.

Instantes después, los compañeros de Ingresó Cadáver se personaron en el escenario para presentarnos La Enfermedad Perfecta, así como algunos temas afortunados de El Hombre Comestible, su anterior álbum que publicaron nada más y nada menos que hace siete años. A modo de crossover, mencionar que al bajo vimos a Juanjo Reig, productor a quien vimos hace poco también a cargo de las cuatro cuerdas con doble elefante (como te contamos en ESTA ENTRADA).

Sin presentación inician los acordes de “Hipnosis, con un bajo que parecía ir presentando al resto de instrumentos y unos acordes que hacían justicia al nombre de la canción. Volvemos a encontrarnos con ese límite entre lo recitado y lo cantado, muy al estilo al ya mencionado León Benavente (Tan en boca de todos últimamente tras la publicación de su reciente Vamos a volvernos locos).

Llevamos aquí cinco minutos y ya nos gustaría pasar media vida con vosotros.” Con estas palabras presentó José Antonio al tema que da nombre a su último trabajo, tema rock por excelencia en el que aprovecharon para agradecer la presencia  a toda la gente que se encontraba apoyándoles en ese momento.

No Te Esperaré Despierto” fue otros de los temas de los que teníamos más certeza en escuchar, puesto que se trataba del primer adelanto de La Enfermedad Perfecta. Los potentes redobles en la batería de Rafa iniciaban “El Ataúd De Ikea“, tema de denuncia social en el que David Tomás, a cargo de la guitarra, se tira al público saltando la barra (más fácil de visualizar para aquellos frecuentes en la sala del Perro), sobreviviendo a varias inestabilidades de las superficies por las que iba saltando (a modo de videojuego de plataformas), pa habernos matao.

Qué Dirán Mis Fans“, el primer corte de su anterior trabajo, y canción a la que la banda afirmó tener un especial cariño, nos contagió con su rock melódico, siguiendo en El Hombre Comestible para hablar de “Comida Rápida“, tema en el que todo el público estaba bailando dejándose llevar por los ritmos del rock&roll.

Estadísticas” fue el único tema que rescataron de Armas De Casa (1999), si escuchamos la letra, es fácil entender que el mensaje de la canción habla sobre cómo “nos intentan meter dentro de las estadísticas” según palabras de José Antonio, animándonos a alejarnos de dichas cifras para no ser tratados como simples números.

Oliéndonos el final del concierto, volvimos a La Enfermedad Perfecta para sentirnos “Punkis De Verdad“, y recordar por última vez El Hombre Comestibles mientras buscamos “Vida inteligente“, casi un medio tiempo con una intro instrumental amplia a la par que intensa en la que su ritmo lento nos sugerían cierta reflexión o sentirnos vagando en busca de dicha vida por el firmamento.

Siguiendo con los ecos sobre “dónde está el principio, dónde está el final del día“, acabaron con el que a sido tercer y último adelanto del trabajo que se encontraban presentando, “Reventar De Amor“, en el que no faltaron nuevamente los agradecimientos al público así como un último consejo: “La noche continúa y no tenéis que parar de reventar de amor nunca.

En definitiva, nos encontramos con dos grupos con un directo canalla y atrevido, en la que sus ritmos y melodías nos recordaron, entre otras cosas, a los propios de los años 80 con la movida madrileña. Unos temas de corte directo a la par que irreverente que se alejan, pese a la paradoja, del sector más mainstream dentro del indie.

Nos vemos en las salas,

Fran Salamanca

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