Analizamos los temas del último trabajo de Amaral, “Salto al color”.

Salto al color, y salto a la música electrónica, un género que siempre había acompañado a la formación aragonesa desde sus comienzos, pero que no dejaba de ser un mero apoyo a un sonido más cercano al pop. Tampoco podemos decir que se hayan pasado a dicho estilo, pero sí que los sintetizadores pasan a tener un papel casi protagonista en muchos de los temas, todo hilado con la potente voz de Eva, una de las mejores voces (no solo femeninas) del panorama musical nacional. Precisamente, las canciones donde estos sonidos están más definidos son las que Amaral decidió mostrar en su primer concierto tras el lanzamiento del disco, el festival DCODE en Madrid.

No obstante, sus dos anteriores trabajos (Nocturnal y Hacia lo salvaje) se alejaban un poco más de estos sonidos, resultando un contraste algo mayor en este nuevo álbum. Al reescucharlos nuevamente, posteriormente a Salto al color, nos ha sugerido (y como tal, es un hecho bastante subjetivo) que Hacia lo salvaje conectaba  más con la tierra (tanto por temáticas como por sonidos), que Nocturnal tiene unas melodías que nos elevan evocando más al aire, y por último salto al color, de manera más obvia y directa, se mete de lleno en el agua.

Nos hemos zambullido de lleno en este álbum con sus dos primeras canciones, para ir navegando por sus diferentes historias y nadar contracorriente hasta llegar a la Ribeira Sacra en Halconera.

1. Ondas do mar de Vigo

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El álbum abre con el tema más corto (de menos de dos minutos) y con el sonido más dispar con respecto al resto.

La letra se corresponde a un poema gallego-portugués de Martín Codax, trovador gallego del siglo XIII, a la que acompañan los sonidos del mar, las gaviotas, el puerto y una clara influencia de la música tradicional gallega. Queda evidente una vez más la relación del grupo con estas tierras (Recordemos la canción “Riazor“, incluida en Hacia lo salvaje).

“Ondas do mar de Vigo
Se vistes meu amigo?
Ondas do mar levado
Se vistes meu amado?
E ai Deus, se verrá cedo?”

2. Mares igual que tú

Somos casi todo agua, y se puede decir que venimos de los océanos, por ello en esta canción, que sirvió como primer adelanto de este último trabajo, Amaral usa el mar como metáfora para referirse a las personas, tan distintas pero conectadas entre sí. Un tema que dejó claro desde su publicación las intenciones del grupo con respecto al sonido al que querían dirigirse.

Los ritmos nos recuerdan a esas mareas que vienen y van, recreando ese mar en el que nos movemos y donde conectamos con la otra persona.

“Hay mares de bruma y mares de luz, mares que me inundan, son igual que tú. Mares de peligro, que nos hacen sentir vivos, mares locos, mares puros, mares cálidos. Igual que tú.”

3. Señales

Los primeros temas mantienen una base electrónica más pronunciada, como sucede en esta composición, en la que nos dejamos llevar por todo tipo de señales, las que vemos, las que queremos ver, y las que nos gustaría recibir.

“Luces encendidas cuando te quedas despierta , luces que guían a los vuelos que despegan, y hay otras señales que por más que esperes nunca llegan.”

4. Nuestro tiempo

Canción que contrasta radicalmente por su mensaje con “En el tiempo equivocado“, de su anterior trabajo Nocturnal. Mientras que en ella se nos plantea un mensaje pesimista (La canción comienza precisamente con el verso “Hemos nacido en el tiempo equivocado“) en el que la situación actual no tiene solución, siendo inútil cualquier acción por nuestra parte, y con un sonido más oscuro, en la última canción cantan con un aire optimista que hay que dejar atrás esos fantasmas de cómo nos gustarían que fueran las cosas. Por el contrario, nos dice que hay que mirar hacia adelante y disfrutar del tiempo en el que nos ha tocado vivir.

“Y hay un tiempo para existir, en el tiempo que te han dado, para dejar atrás los fantasmas del pasado. Y hay un tiempo para creer, tiempo para buscar, hay un tiempo para olvidar todo lo que pudo ser y nunca será.”

5. Bien alta la mirada

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Antes de poder amar a los demás, tenemos que aceptarnos y querernos a nosotros mismos. Esa autoconfianza es la que nos hará se capaces de compartir el amor con el mundo, porque quien nos quiera lo hará por quien somos realmente, por nuestra esencia, de la que debemos sentirnos orgullosos.

“El amor que he dado y el que recibí, eso es lo que queda y eso hablará por mí.”

6. Peces de colores

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La letra de esta composición se centra en la voz de una persona transexual, pero lejos de enfocarse en ningún tipo de dilema interno, plantea que el problema lo tienen los que no lo entienden. Quien canta tiene claro toda su realidad, e insta a la otra persona a dejarse llevar por las emociones, para sentir y dejar de pensar (“Somos peces de colores que se cruzan dando vueltas en un mundo en blanco y negro.“)

La melodía, con un sonido que podría recordar a la banda sonora de una película, presenta un piano y unos violines como eje central. La percusión va marcando intensidad según se acerca el estribillo alcanzando el clímax en el verso que da título a la canción.

“¿Qué me importa lo que digas si me miras y no ves? Esto es lo que hay, quien soy. Ni confusa ni partida en dos.”

7. Tambores de la rebelión

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Una relación tóxica a la que ha conseguido poner punto y final. Una canción de liberación en la que se canta alto y claro que no se quiere volver a ver a la otra persona. Nuevamente los sintetizadores tienen su protagonismo en la séptima parada del álbum, donde el estribillo rompe como un grito de liberación.

Nos parece inevitable compararla con “La puerta violeta” de Rozalén, tanto por la temática como por la conclusión, reflejando luz y fuerza en un final en el que se sale vencedora.

“Prometiste no hacerme llorar, pero no lo cumpliste jamás. No me acordaré de ti cuando acabe esta canción, cuando dejen de sonar los tambores de la rebelión.”

8. Soledad

En este tema recuerda y homenajea a todas las mujeres luchadoras a través de la historia, que en muchos casos se han visto coartadas o limitadas por cuestiones sociales. Y contra ese sentimiento conservador y anticuado, con matices opresores hacia su persona, se nos muestra una melodía basada en guitarra española y una base que emula a un cajón flamenco acompañada por palmas, recordando precisamente esos sonidos más tradicionales.

“Desde que naciste tu destino estaba escrito, eso dijo el párroco en la pila de bautismo. Y no es verdad, no es verdad.”

9. Juguetes rotos

Vivimos en un tiempo en el que los medios de comunicación, y sobre todo la clase política, nos dictan cómo pensar y actuar. En esta canción se nos anima a no ser esos juguetes rotos que un niño destroza a su antojo, y que seamos capaces de gobernar nuestras decisiones y ser dueños de nuestra libertad.

Ese mundo de la tecnología y la sobreinformación vuelve a estar reflejado con los teclados y sintetizadores, entre los que gritamos libremente que no nos dejamos manipular hasta llegar al último estribillo conde una interferencia (referencia a la censura) impide que acabe su mensaje.

Hay que añadir que este tema fue una de las canciones que pudo entrar en “Hacia lo salvaje” (tocaron alguna versión más primitiva en algún concierto pequeño allá por el 2011), y que este mensaje de reivindicación contra la clase política también recuerda al que ya mostraron en su “Ratonera” de 2014.

“Cuánta estrategia de altura se idea a diario desde algún despacho, y ahora somos dos números que no han cuadrado, somos dos juguetes rotos.”

10. Ruido

Una historia de amor, en la que se ha encontrado a aquella persona con la que consigues que todo lo demás se desvanezca, como simple ruido. Y tiempo después vuelven la vista atrás para alegrarse del tiempo pasado juntos.

Unos ritmos de percusión suave marcan la melodía de la canción, en la que algunos acordes de guitarra bailan en los estribillos. Una música que claramente evoca una situación en la que ambas personas se encuentran aisladas del ruido exterior.

“Ahora el tiempo es relativo, no pasa por nosotros dos. Tú y yo hemos sobrevivido a tanto ruido”

11. Lluvia

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El agua vuelve a hacer acto de presencia en otro tema con una melodía que recuerda al agua cayendo, creciendo hasta convertirse en la tormenta del estribillo. Esta vez el agua (en forma de lluvia), quizás como metáfora del tiempo que fluye, hace de elemento que se lleva el pasado, y a quien pedimos que nos devuelva aquello que se llevó.

“Lluvia, háblame, hazte tormenta y arrásame. Lluvia, devuélveme a los que he perdido, a los que amé.”

12. Entre la multitud

El tema favorito de un servidor. Con una melodía desenfadada, se nos plantea una relación fugaz, una noche de pasión en la que la historia de amor no llegará al amanecer (al menos por parte de quien la entona). Volvemos a encontrarnos con otro tema fuertemente conquistado por los sonidos electrónicos, sonidos más discotequeros que, por qué no, puedan darnos una idea de dónde se conocieron nuestros amantes.

“Nunca volveremos a encontrarnos, no pierdas más tiempo buscando. Nunca volveremos a encontrarnos, cuando te despiertes me habré marchado.”

13. Halconera

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El vídeo de esta canción fue grabado en la Ribeira Sacra, volviendo a conectar con tierras gallegas y cerrando así el círculo con el que empezó este álbum. Se relaciona además casi directamente con los dos anteriores discos de estudio, dada la temática de conexión con la naturaleza, con nuestra parte más natural y animal, buscando libertad y paz interior.

La melodía más sencilla, con aires más étnicos, y apoyada en coros, ecos y segundas voces ayuda a transmitir esa sensación trascendental.

“Alcanzo con tus ojos donde llega el cielo a los confines de la Tierra, levantan montañas y se hunden sus laderas. Donde el pulso se acelera, corazón de halconera.”

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