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Asistimos al concierto de Jose Ignacio Martorell, Pablo Prisma y las Pirámides y Gúdar ofrecido por Let’s Festival

La noche del sábado 7 de marzo estuvimos en Hospitalet de Llobregat, Barcelona ya que en un familiar y cálido Espai Zowie se daban cita Jose Ignacio Martorell, Pablo Prisma y las Pirámides y Gúdar gracias a Let´s festival.

La sala poco a poco se iba llenando, la máquina de humo empezaba a crear esa atmósfera nublada que tanto nos gusta a los amantes de la música en vivo. Blackout. El primer artista en saltar al escenario es Jose Ignacio Martorell. Engalanado y acompañado, esta vez, con banda, que nos llevó de viaje entre sus últimos lanzamientos (bajo su propio nombre) y algunos temas de Jonston, su anterior proyecto.
 

Abriendo con “Electricidad” y siguiendo con “La Guitarra” y “Podría ser”, la tónica del concierto era muy buenrollista, agradable y  pura. El público, hasta ese entonces un poco tímido, baila y corea los temas. Con unas “Tres Dimensiones”, “Los Sentimientos”, “Hablando del Tiempo” adaptadas para el directo, más enérgicas, con una mayor intensidad, llega la hora de “Todas las personas sensibles”, su último lanzamiento y de los más movidos, un hit. Cargado de melodías muy, muy pegadizas, muy efectivas y acompañadas por letras con las que todas las personas podemos empatizar, se despedía del público no sin antes cantar “Un nuevo, nuevo amor”. 

¡Acababan de debutar y por todo lo alto!

El escenario vuelve a blackout, hay cambio de set, de repente el escenario se ve invadido por casiotones -“quizás desafinados”, comenta- , teclados y un pequeño ukelele. La atmósfera cambia radicalmente, los contras verdes y rojos tiñen todo, escenario, haces de luz, suelo y sala, y es que la mitad del dúo Pablo Prisma y las Pirámides empezaba su concierto.
Nos deleitó con nuevas canciones y con temas de su último álbum “Grandes Felinos Fantasmas” (2018) como “Criptozoología” o “Nido de Cuervos”. La actitud del público había cambiado, el ambiente se tornaba oscuro con su sonido, el pop estratosférico se hacía con la sala, y las letras realistas a la par que  costumbristas, eran cantadas por los asistentes.

También tocó temas recuperados de proyectos anteriores, “Algas Gemelas” de Bicicross y “Tori Kudo” de Prisma en Llamas y algunas versiones de canciones, “High on a Rocky Ledge” (Moondog) y “My Bonnie Cuckoo” (Shirley Collins).

Las melodías evocadoras, junto con la iluminación trasladaba el público de la sala a mundos oníricos e incluso lisérgicos. ¡Menudo viajazo!

El escenario se volvió a teñir de colores, esta vez de fucsia y lila. Era el turno de Gúdar.


Arrancaron con “Mesme”, y quedó bien claro cómo se desarrollaría su concierto, haciendo crecer y su universo musical particular, sugerente y surrealista a partes iguales. Seguido de 

Vamos bien” y “Carretera perdida”, el público salta y canta, también hay quién cierra los ojos y se deja llevar por la magia del momento. 

El clímax se iba alargando a medida que tocaban los temas, no decaía ni un segundo,  “Mariposas”, “Voy”, “Una Mierda”, “Pavement”, un público extasiado vuela. El ritmo de la sala aumenta, y es que poco a poco se presiente la explosión final, y “Auf!” es el tema perfecto para ello. 

Tras una noche sintiendo la música y vibrando con ella, volando a mundos tan dispares y distintos junto con todos sus creadores: Jose Ignacio Martorell, Pablo Prisma y las Pirámides y Gúdar, marchamos del Espai Zowie habiendo disfrutado muchísimo de los artistas, de sus propuestas musicales y de sus imaginarios colectivos.

¡Nos volveremos a ver prontísimo!

 

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