Blanco Piñata llenó de color la sala Siroco presentando en directo su primer álbum

El 28 de septiembre fue un día especial para Daniel Lanzas, Carlos Moles, Carlos Fernández y Álvaro Moles, los componentes de Blanco Piñata, y es que tras mucho tiempo de trabajo, energía y sobre todo ilusión, por fin presentaron en directo los temas de El Disco del Año.

El álbum, cuya reseña canción a canción podéis leer AQUÍ, mostraba un proyecto bastante interesante al que le faltaba la prueba de fuego: defenderlo en directo. Después de ello podemos asegurar y aseguramos que definitivamente nos encontramos ante uno de los grupos revelación de este año.

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Aunque se palpase la entrega del público en los momentos previos al concierto, fue cuando arrancaron los primeros versos en boca de Carlos cuando se entregaron a cantar las canciones como si fueran suyas. Esta situación de euforia por parte de los sistentes, en la que se saben todas las canciones (no solamente los estribillos), en un primer concierto sobre el primer disco del grupo, no es para nada frecuente (no hablamos de los amigos más cercanos a la banda, sino de toda la sala), corroborándose por tanto el potencial que presenta Blanco Piñata.

En la madrileña Sala Siroco, y ante un público casi igual de ilusionado sus componentes,  tomaron el escenario para arrancar con la misma secuencia que en el disco, empezando por “Enero, Gran Despropósito”, “Marzo, un Pacto” y usando “Febrero, Interludio” como puente musical entre ambos (y entre vítores de “Blanco Piñata”). El setlist estuvo bastante bien estudiado, organizado e hilado, para mantener la energía e intercalar a lo largo del mismo los cuatro temas pertenecientes al EP Cuatro Estaciones que publicaron hace más tiempo (que finalmente formaron parte de El Disco del Año), y por tanto los más conocidas.

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Rompieron la cronología de los títulos de las canciones para pasar por “Julio, Ruta Sur” y “Mayo incalculable”, jugando en la primera de estas con la procedencia de los miembros del grupo, para sacar a la luz uno de los temas que más nos unen (o separan) en este país: la cerveza. De esta forma, los coros fueron dirigidos en función de si tenías más afinidad con Mahou o con Cruzcampo, y a día de hoy lo que me sigue sorprendiendo es que cuando decían Cruzcampo había gente que cantaba, e incluso con ímpetu (tendremos que investigar si no hubo compra de votos).

Llegó entones el momento del primer cover de la noche (que no el único), honor que tuvo el conocido tema de Duncan Dhu, “En Algún Lugar” (“La canción de nuestros padres”, según la presentaron). Es un movimiento inteligente por parte de una banda emergente, con además un solo disco recién sacado, intercalar alguna versión de un tema conocido para mantener la conexión con el público. No obstante en este caso sirvió para completar el setlist con más temas (temazos, dada la elección), puesto que esa conexión ya la habían conseguido por méritos propios.

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Para “Noviembre Azul”, Carlos Moles sorprendió con un casco futurista a modo de guiño a Daft Punk o La Casa Azul, luciéndose además con una marcada línea de bajo en dicho tema con fuerte componente electrónica. De “Septiembre” (otra de las que el público cantó de inicio a fin) pasamos a “Agosto, No He Sido Yo” para llegar al ecuador del concierto con “Octubre, la Tormenta Perfecta”. Este tema tan especial para la banda (sentimientos que transmitieron en su actuación) fue otra de las que caló bastante bien en el público por su mensaje más directo.

Con “Diciembre, Inventario” todos tuvieron su minuto de gloria por las numerosas partes instrumentales que presentaban, y abandonaron el escenario. Aquí viene mi momento reivindicativo de hoy: Señores grupos, señoras bandas, sabemos que no se ha acabado el concierto cuando aún quedan temazos que vosotros, nosotros, y hasta el de seguridad de la puerta saben que faltan. Solo lo asumiré si me lo justifican con que necesitan ir al baño. Queda dicho.

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Dejaron para el final los dos singles que mostraron del disco (y por tanto, de las más conocidas). En primer lugar “Ekaina” (comenzando con la intro de “Bang Bang – My Baby Shot Me Down”, un acierto), un tema con una energía que va in crescendo y que como tal venía perfectamente en este punto del concierto. Para mantener la energía, llegó el momento de otro temazo versionado al estilo piñatero, el archiconocido “Sobeviviré” de la archiconocida Mónica Naranjo, dejando “Abril, Safari Nocturno” como último tema de la noche y acabando con el público coreando el nombre de la banda como si se tratase del eslogan de una manifestación, una manifestación de alegría, energía e ilusión en un concierto que se nos hizo francamente corto.

Esperamos poder compartir más momentos con ellos, e intentaremos que nos concedan alguna entrevista para seguir conociéndolos y disfrutar así aún más de su música. Además estamos de suerte porque han anunciado nuevo concierto con Astropalido como banda invitada (más info AQUI).

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Como consejo final, aprovechad ahora que aún tocan en salas pequeñas y podréis verlos de cerca, porque si mantienen el ritmo y la dedicación que muestran hasta el momento, está claro que irán ascendiendo en aforo hasta que, no dentro de mucho, haya colas a las puertas de sus conciertos.

Nos vemos en las salas,

Fran Salamanca

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