El paso de Rayden con “Quiero que nos volvamos a ver” por Málaga

Si los ojos brillaron el viernes pasado fue por ver a Rayden entregarse en cuerpo y alma ante las más de 500 personas que se reunieron para verle en Málaga.

El lugar elegido para el encuentro fue la sala París 15.Hace un año le veíamos tirar abajo una sala La Trinchera a reventar, y éste y debido a su creciente éxito se ha optado por un sitio más amplio. Los fieles empezaron a llegar a primera hora de la tarde, algunos disfrazados, ya que es tradición en esta ciudad el ir así debido a que-como bien explicó el artista en un momento del show-hace unos años uno de sus conciertos fue en Halloween.

Las puertas se abrieron a las 21:00 en punto y el público tomaba posiciones. Los nervios iban acrecentándose cuanto más se acercaba la hora del comienzo, y a las 21:35 se apagaron las luces. Rayden no se hizo esperar y, ataviado con un disfraz de Satisfyer, empezó cantando “Lo primero, la bondad”; el público enloqueció. Siguió con un temazo de su último disco “Gargantúa”, y la gente -incluída yo que es uno de mis favoritos- se puso a cantar a voz en grito. Después de “No hago rap”, momento en el que se deshizo de su disfraz, el cantante se dirigió por primera vez al público “Vamos entrando en calor, ¿dónde está la gente de la París 15?”, lo cual recibió un grito unísono como respuesta.

Siguieron “Xtravaganza”-en la cual el artista se volvió a poner el disfraz- y “Pólvora mojada” en las que la audiencia era ya un mar de almas que bailaban a la par con un Rayden pletórico, al que se unía desde el primer minuto su inseparable Mediyama, un rapero increíble con una presencia igual de arrolladora sobre el escenario, y el cual hace un tándem con Rayden que pocos son capaces de superar. La química entre estos dos artistas es innegable y es una de las cosas que convierte los shows en algo único. Aprovechó entonces para presentar a la banda formada por Héctor García Roel a la guitarra, César Uña a la batería, DJ Mesh a los platos y el teclado, y la nueva incorporación, Jonny al bajo. Fue después de la quinta canción que Rayden se atrevió a hacer unos versos de rap “in situ” refiriéndose al concierto y a su público, rap que terminó con su ya famoso “clímax, final feliz” señalando su disfraz. El concierto no podía ir mejor, pero este señor tiene mil ases en la manga.

Cuando llegó “Meteorito”-otro de sus grandes hits- preguntó a los asistentes quién era su primera vez para luego explicar en qué consistía la canción “si odias a tu jefe, a tu ex novio, a un político pues metorito simbólico para ellos”. Es en esta canción cuando antes del estribillo la gente se agacha y al caer el meteorito vuelven a subir y empezar a saltar. Una auténtica comunión entre público y artistas.

Después presentó un nuevo tema, contenido dentro de un EP inspirado en canciones de “La casa de papel” que verá la luz pronto. Era la primera vez que sonaba en eléctrico “No tengas miedo, un temazo con todas las letras y que no dejó indiferente a nadie.

Durante “Ubuntu”, Rayden declaró su amor por la ciudad gritando “Málaga te quiero”, lo cual hizo que los allí presentes terminasen de volverse locos. No era la primera vez esa noche que el rapero daba a conocer que esta ciudad les ha dado muchas alegrías.

A “Ubuntu” le siguieron temas tan conocidos como “Beseiscientosdoce”, “Caza de pañuelos” y “Haz de luz”, canción en la cual Rayden volvió a declararse: “porque si los ojos son de quien te los hace brillar sois míos y yo vuestro, muchas, muchas gracias”.

El concierto llegaba a su fin, no sin tocar “Haciéndonos los muertos”, otro de sus grandes éxitos, y durante el cual eligió el mejor disfraz, el cual se llevaría como premio un pack de discos y merchan. Dos fueron los elegidos.

Antes de cantar “Matemática de la carne” -sin duda su canción estrella- pidió a todos que encendieran cualquier luz, bien fuera un mechero o el móvil, y así entre un mar de luces artista y público se terminaron de fundir en un cálido momento en el que todos estaban enamorados de aquel rapero poeta que se había derretido e inundado la sala Paris15.

Para terminar, y como dijo , “Lo primero la bondad, lo segundo el talento”. Terminó con “Lo segundo el talento”, siendo esto el colofón a un show increíble, como solo él sabe hacerlo.

Después de presentar al equipo técnico y a sus músicos -reverencia por medio a modo de saludo y su ya característico saludo de espaldas meneando trasero-, se hicieron foto grupal y, llenando de besos al aire la sala, se despidió.

Esa noche más de 500 personas asistieron a un espectáculo, esa noche más de 500 personas fueron testigos del talento de un hombre que hace poesía con sus palabras y que se deja la piel en el escenario. Esa noche todos nos enamoramos de Rayden.

 

Irene Camacho

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