Estuvimos en el emotivo concierto de Olivia en Madrid

Tras varios meses desde el lanzamiento de su último álbum, Principio de Incertidumbre, y una larga gira de festivales el pasado verano (incluyendo el Sonorama, fecha señalada para la banda), los de Petrer deciden volver a Madrid por todo lo alto para superarse, y borrar lo amargo de su anterior visita a la capital.

Comenzamos el mes de febrero con uno de los conciertos que con más ilusión habíamos marcado en el calendario, y es que tras haber visto a estos levantinos en diferentes formatos, principalmente en el entorno del concepto de festival, queríamos dejarnos llevar y redescubrirles en sala, con curiosidad y ciertos nervios dadas las altas expectativas que teníamos y (alerta spoiler) las superaron con creces.

Con una sala Moby Dick rebosante, y no solo de gente sino también de ganas de disfrutar de Olivia, los chicos tomaron el escenario mientras sonaba de fondo la melodía de “Origen” remezclada como si el mismo Joni de Amatria hubiese metido mano en el asunto. Y precisamente con dicho tema, siendo el mismo con el que arranca el álbum, dio comienzo el espectáculo, dejando claras sus intenciones desde el primer segundo.

La sala se tiñó de azul para su mítico “Azul Eléctrico” tras la cual Salva se dirigió al público con sus primeras y emotivas palabras, recordando aquel fatídico concierto un año y medio antes, en el que apenas fue gente a verles, pero donde tuvieron la oportunidad de conocer a Kike del Toro, actual mánager, y recordando también a José Caballero, dos nombres importantes en esta aventura que los últimos meses están llevando a Olivia por todos los rincones del país.

Para nosotros tenía mucho sentido volver aquí, y volver de esta forma tiene mucho significado para nosotros. Estamos encantados de que hayáis venido, de que nos acompañéis aquí, de que compartáis este viaje con nosotros. De verdad Madrid, muchas gracias por venir, espero que disfrutéis del concierto.”

Con “Corre, Grita y Rie“, tema que han lanzado como último single del disco, se atrevieron a jugar con el público repitiendo fragmentos del estribillo, e intercalando algún divertido fragmento de “Bajo el Mar” (Sí, de La Sirenita), con unos punteos a cargo de Mario, para posteriormente retroceder varios años al recordar “Cenicienta“, de su EP Abril (2017), con más solos de guitarra que no dejaban tiempo al descanso. Los gritos entre el público de de “Olivia, Olivia” entre temas serían también la tónica general a lo largo del concierto.

Tras protagonizar de nuevo otra vez más el cuento de Nunca Jamás, nos contagiamos del optimismo que irradia el rock&roll de “Peter Pan“, el el que toda la Moby Dick estaba saltando y cantando unos versos que eran más del público que del grupo, Salva pasó a quitarse la chaqueta (que bastante tardó en quitársela, me estaba dando calor a mí solo con verle) para interpretar la que sin duda es mi canción favorita de este grupo.

Y parece ser que algo especial también es para ellos, por algún motivo que aún no hemos descubierto, pero que reflejan de una manera casi evidente al interpretarla (detalle en el que nos hemos fijado en sus diversas puestas en escena con esta canción). Nos referimos a “Una Sola vez“, donde los gestos de sus miembros, especialmente de Salva, quien llevaba la voz cantante (nunca mejor dicho), nos dieron ciertas postas que hay alguna gran historia detrás de estos maravillosos versos.

Acto seguido nos invitaron a acompañarles en un tema que, según sus palabras, era importante para ellos ya que les recordaba a su adolescencia y su niñez, siendo una versión de una de esas canciones que forman ya parte de la cultura popular, y que reconocimos cuando comenzaron los versos de “Alucinante“, de Platero y Tú.

Abandonarían momentáneamente Sergio y Álex para que Salva y Mario nos interpretasen en acústico “Cosmos“. Aunque se hubiese agradecido algo más de respeto por parte del público (materializado en forma de silencio), el momento fue verdaderamente emotivo, siendo un formato en el que la voz de Salva despliega, o al menos mas luce, todo su potencial. Volvieron los otros dos componentes para regalarnos “Luces de Ciudad” y “1984“, intercalando saludos de cariño a los amigos de Lunáticos, que unos días antes habían también reventado la misma sala, y donde Salva colaboró con ellos en uno de los temas.

Tras ese bonito juegos de voces y coros que, repito, se hubiese disfrutado más si la gente hubiese guardado un poco más de silencio, todo sea dicho, volvieron a la carga con todo el eléctrico para “El Roce del Disparo” y “Aguantar la Mirada“. “Yo quiero oír tu voz“, repetíamos esperando que no acabase la canción, y mucho menos el espectáculo.

Otra dedicatoria cargada de cariño, y que costó acabar vistas sus palabras entrecortadas, introdujo a “Cada Paso“: “Para todas las pequeñas almas que llegan a casa que alegran la vida, y toda una familia“, dejando pistas bastante evidentes sobre la temática de dicha canción “Y estaré en cada momento, cada instante que tengas miedo. Para ti, perfecto y tierno, seré cada herida que te dañe“.

Encarando la recta final del concierto, dedicaron “Senda Abierta” a Aranda y toda su gente, y más concretamente al Sonorama, trasladándonos momentáneamente a la emblemática Plaza del Trigo, para pasar a “El Último Asalto” (tema al cual “Una Sola Vez” destronó como mi tema favorito de Olivia).

Tras agradecimientos a todos aquellos que hacen posible Olivia, comenzaron a despedirse de esa velada. “Ya no queda nada...” comenzaban los versos de “Al Norte de Europa” Presagio de lo que quedaba de concierto, y que junto a “Nuestra Tempestad” Fueron el clímax final en el que el público les despidió coreando “¡Escenario principal!, ¡Escenario principal!“.

Un concierto corto (poco más de hora y cuarto de concierto de Olivia sabe a poco, seguro que muchos de los allí presentes hubiésemos pedido un super bis repitiendo el setlist completo) en el que salvo “Una Historia por Contar“, que se quedó fuera del setlist (pero para eso estamos nosotros, para contaros la historia de esa noche), pudimos escuchar Principio de Incertidumbre al completo, comprobando una vez más que el rock&roll de estos chicos transmite mucho más que simple optimismo y buenas energías.

PD: Si sumado a toda la emoción anterior, añadimos que me fui a casa con la baqueta de Álex, pues no queda otra que seguir queriendo a estos chicos y seguir contagiándose de su emoción con sus directos.

Nos vemos en las salas,

Fran Salamanca

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