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Hacemos terapia en las fiestas de Lorca. Crónica de una noche con IZAL, Triángulo Inverso y Elías Serra.

El viernes 21 de septiembre nos desplazábamos hasta Lorca para asistir a el “plato fuerte” de las fiestas, El concierto de IZAL, que además, traía como teloneros a Elías Serra (Lorquino establecido en Madrid) y a Triángulo Inverso (compañeros de Hook Management).

ELÍAS SERRA : Jugando en casa.

El encargado de abrir el enorme escenario fue Elías Serra, músico que por su carisma supo ganarnos a cada uno de los asistentes desde el primer momento.  Elías, acompañado de Nacho Órtiz a la guitarra  y coros, supo llenar el  enorme escenario por completo. El murciano tocó algunos de los temas de su disco INEVITABLE (tales como , “Si me besas”, “Inevitable” o “Mejor Tumbado”), consiguió hacer cantar a todo el público con “Instinto Animal”, presentó el primer single de su nuevo disco Sobre la arena” y estrenó “Caer al vacío”.

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TRIÁNGULO INVERSO: Otra hazaña más.

Con el público ya preparado, salió al escenario Triángulo Inverso (grupo del que ya os hablamos aquí ), una joven banda formada por Manuel Muñoz (voz y guitarra acústica), Gabriel Muñoz (bajo eléctrico), José Arriero (guitarra eléctrica y coros), Josh Hannaby (batería) y Pepe Doncel (teclado, guitarra solista y coros).

El grupo comenzó su concierto con Planes excéntricos”, tema en el que el vocalista exclamó ¡Venga Lorca, vamos a pasárnoslo bien!” justo en el momento indicado de la canción para poner al público en pie. La siguiente canción fue “Golpe y efecto”, tema que da nombre a su disco y que enlazaron con “La llave”. Así, con solo tres canciones, el grupo había conquistado al público, las primeras filas ya se habían encargado de preguntar y memorizar sus nombres y no dejarían de gritarlos el resto del concierto.

El grupo se detuvo entonces para presentar una de sus canciones más especiales, señalando que para ellos era toda una “hazaña” estar esa noche teloneando a Izal (además por segunda vez). Así enlazaban “Hazañas” y “Ciudades” de una forma perfecta, consiguiendo que incluso los que no les conocían corearan los  estribillos recién aprendidos.

Llegaba el momento de presentar uno de los “temazos” , el cantante preguntó si alguien conocía la isla italiana veneciana Murano o los cristales de Murano. Era el momento de “Murano”, tema en el que el vocalista dejaba la guitarra para desplazarse por el escenario con el micrófono en mano. A continuación, vendría la reivindicativa canción Cae el dictador”. Después, Manuel presentaba la siguiente canción diciendo “No sé si hay alguna Irene aquí. Es una historia que nos pasa a todo el mundo. Lo dejo ahí.”  y sonaba Irene, canción de desamor que ya se incluía en el EP del grupo.

Para ir acabando quizás la canción clave del grupo, canción que además sirve para separar su disco en una primera mitad que enlaza con el EP y una mitad más madura: “Barlovento“. En este tema pudimos ver como Pepe Doncel, guitarrista y corista hasta el momento, dejaba a un lado su guitarra eléctrica de tono turquesa y se dirigía  al piano. La canción empezaba siendo la más lenta que habíamos oído en toda la noche, la batería y el bajo permanecían callados, la voz de Manuel casi acariciaba y el piano sobresalía por encima. Sin embargo, a mitad de la canción veíamos como Pepe abandonaba el piano para volver a colgarse la guitarra y como, sumándose el resto de instrumentos, la melodía daba un giro inesperado volviéndose la más cañera hasta ahora. Para acabar el tema la guitarra acústica y eléctrica se enfrentaron en un duelo acompañadas del bajo y la guitarra rítmica.

Antes de irse, Manuel, en nombre del grupo, agradecía la oportunidad a “los Izales”, el trato a los técnicos y añadía “Sobretodo quiero irme con lo increíbles que sois, espero que paséis una noche brutal, bebed y pasadlo bien.” Y para terminar sonaba Vendaval”, un vendaval casi tan potente como el que ocasionaron ellos aquella noche.

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IZAL: Los reyes de la noche.

Después de dos horas de espera (bien amenizadas por unos magníficos teloneros) comenzaban a parpadear las luces del decorado, empezaba a sonar la introducción de “Autoterapia”: Izal salía al escenario. Tras la primera estrofa de Autoterapia, Mikel Izal exclamaba en forma de grito de guerra “Buenas noches Lorca” y hacía saltar a todos y cada uno de los presentes. Del mismo modo, dejó que el público acabara  la frase “Que no haya mañana solo aquí… y ahora“.  A continuación venían de forma enlazada “Ruido Blanco” y “Copacabana”, canción que hizo enloquecer al público  y en la que Mikel volvió a darles la oportunidad de cantar en uno de los estribillos.

Antes de presentar la siguiente canción, Mikel se desprendía de su guitarra y se mostraba agradecido con Lorca,  los lorquinos y con sus teloneros : “Habéis podido ya disfrutar de los conciertos anteriores, un aplauso para ellos por favor.” A continuación pronunciaba la misma presentación que tantas veces hemos podido oír durante la gira:

 Hoy no solo vamos a hacer AUTOTERAPIA, también vamos a visitar “Copabana” (que es un lugar donde se está casi siempre muy bien), vamos a meternos por agujeros de gusano y ante todo intentaremos generar “Magia y efectos especiales”. Pero antes, si nos lo permitís una PAUSA. “

Y sonaba “Pausa”, el tema más lento y emotivo de la carrera de Izal, en el que la desgarradora voz de Mikel conseguía emocionarnos. Al acabar, aún con el publico emocionado, Mikel presentaba la siguiente canción;

“Hace seis años llegaba una alegría a mi casa, más concretamente a la casa mi hermana… y encendió nuestras vidas. Y a los tres años, dejo de hablar solo de esa pequeña felicidad para hablar de una segunda. Son mis dos sobrinas, son mis dos pequeñas grandes revoluciones.”

Así, en medio de una iluminación en color morado, comenzaba un delicioso solo de guitarra de Alberto Pérez ,  a la que Mikel se sumaba dirigiéndose a la parte izquierda del escenario para después volver al centro del escenario y emocionarnos con la balada rock del grupo: “Pequeña Gran revolución”, un tema con el que cualquiera con hermanos, hijos o sobrinos pequeños puede sentirse identificado.

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Después de dos canciones con las que habían conseguido ponernos la piel de gallina  a todos los asistentes e incluso, hacer soltar alguna lágrima a algunos (aquí me incluyo) tocaba cambiar de registro, tocaban  “Despedida” y “Hambre”, temas que enlazaron con una perfecta unión instrumental y en los que destacaría lo muchísimo que se veía disfrutar a Alejandro Jordá (batería de la banda) y lo contagioso que resultaba.

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La imagen puede contener: una o varias personas, personas en el escenario, personas tocando instrumentos musicales y conciertoCambiaba entonces Mikel la guitarra para coger su ukelele, era el turno de la canción que da nombre al segundo álbum de estudio de la banda: “Agujeros de gusano”. Quizás este fue uno de los temas más coreados por el público, lo que se reflejaba en las sonrisas de cada uno de los componentes de Izal. Una vez más, Mikel añadía ese “Prrrrrr ay ay ay ay ayy” propio de la versión en directo y conseguía emocionarnos en el final de la canción.

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Dejaba Mikel el ukele para coger el micrófono por primera vez (aunque en “Pausa” no había tocado ningún instrumento, había usado el pie de micro) y dirigirse a la tarima del escenario situada entre la batería y el teclado. Era el turno de “Tóxica”, que en su versión extendida empezaba con un ritmo lento pero muy marcado. Mikel  cantó la primera estrofa sentado en la tarima para después, con un  ligero balanceo lateral, aproximarse al preludio del escenario a cantar la segunda y volver a la tarima de un ligero salto a cantar el primer estribillo acompañado aún de un ligero baile hacia los dados.  La segunda repetición del estribillo la cantó agachado en la parte derecha del escenario ,  exclamaba un “vamonos arriba” antes de ir añadiendo ritmo a la tercera según se levantaba. A partir de la cuarta, Mikel en el escenario y todo el público abajo saltamos como no lo habíamos hecho antes.

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Después de este temazo vendría “Santa Paz” (canción perteneciente al último disco), en la que el cantante permaneció más estático, si bien gestualizando y dando sentido físico a cada frase. Después, Mikel volvería a coger el ukelele para rescatar una de sus primeras canciones: “Tu continente”.

Llegaba el momento en el que el líder de la banda agradecía el trabajo, dedicación y esfuerzo a cada uno de los miembros de su equipo de sonido, de escenario, iluminación y blackliners: “Ellos también son Izal. Ellos son los seres que nos llenan decía Mikel. Y con una iluminación color verdoso sonaba “Los seres que me llenan,  en el que todo publicó  seguía  a Mikel moviendo las manos de un lado a otro marcando el ritmo en “sigo pensando que será mejor, adelantarme y atacar o dejar que mueran solos”.

Tocaban ahora las dos canciones que “casi no entran pero entraron”. Decía Mikel: “Siempre hay canciones que parece que no van a entrar en el disco, pero que el último momento, entran. Y esta canción, la habéis hecho vuestra y la habéis bailado como ninguna. Esto es “La increíble historia del hombre que podía volar pero no sabía como“. Y así, con fondo azul marino y luces volamos alto por el ciberespacio con Bowie y con Izal. El segundo tema que casi entra era “Qué bien”,  canción favorita de gran parte se publicó y cuya inclusión en “Agujeros de gusano” de debe a Alberto . Una vez más Mikel intentaba que Alberto contara la historia, pero una vez más  el tímido de Alberto (quien ya había cambiado su guitarra por un Ukele) le dejaba los honores a Mikel y su desparpajo. El líder de la banda explicaba que la grabación de Augujeros de gusano se hizo cuando aún compaginaban el grupo con sus otros trabajos y que a la hora de elegir las canciones que entraban o no Alberto se atrevió a decir que aunque dicha canción no tuviera una progresión de acordes impresionantes, le había alegrado el “día de mierda” que había tenido “y esa fue una razón más que de peso, así que, al señor Alberto Pérez, le debéis “QUÉ BIEN“. Y así sonaba “Qué bien”,  un tema que sin duda invita a la felicidad.

Llegaba el momento de presentar uno de los temazos de la banda, momento que Mikel aprovechó para dar un reivindicativo discurso:

“El miedo puede convertirse en algo positivo en algunos momentos, pero hay miedos que nunca se deberían sentir.

Por ejemplo, nadie debería sentir miedo al volver a casa por la noche, eso es algo que entre todos podemos hacer que no ocurra. Tolerancia cero a ese tipo de conductas. Y todos podemos echar una mano, si de repente por ahí encuentras algo parecido solo tienes que ponerte al lado de quien esta pasándolo mal y por lo general la gente de detrás es muy cobarde, eso está demostradísimo, solo hay que juntarse dos para anular a ese otro.

Tampoco se debería sentir miedo por expresar tu opinión en un aspecto, aunque estés equivocadísimo.

Tampoco se debería sentir miedo por acostarte con quien te de la gana siempre que a otra persona este de acuerdo .

Son obviedades para …quiero pensar la mayor parte de la sociedad. A veces no las decimos porque a las mentes sanas nos parece que estas diciendo algo que ni siquiera debes decir y que debe estar asumido. Pero…luego te encuentras con situaciones que te demuestran que no todo el mundo tiene estas cosas claras.

Si os parece esta noche, aquí todos bien pensantes y bien pensantas , vamos a decir adiós al pánico práctico”.

Y así sonaba “Pánico Practico” acompañado de una iluminación color rojizo y la proyección de un mandala y seguidamente “Asuntos delicados“, tema con el que saltamos tanto que casi cae Lorca.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas en el escenario, personas tocando instrumentos musicales, noche y conciertoEra el momento de uno de los temas especiales de la banda, posiblemente el tema de Izal que alguien compartió por primera vez, el tema que da nombre a su primer álbum de estudio, el tema que describe lo que provocan sobre el escenario: “Magia y efectos especiales”. La canción iluminada con un fondo azul marino y destellos verdes, consiguió, una vez más, hacernos saltar y encargarnos de cantar cada “Sobre todo tú.”

Para ir acabando , una de las canciones más conocidas de la banda pero también una de las más especiales para el cantante, la que habla de esa persona que siempre esta ahí: “La mujer de verde”, canción en la que bajo una luz rojiza pudimos ver a Mikel más emocionado que en toda la noche.

Y llegaba el momento de bailar “más que nada, por si mañana se acaba el mundo”. Una vez más lo dimos todo con “El baile” como si de verdad fuera el último nuestra vida y  una vez más Mikel bajó a bailar con el público .

Para cerrar la noche el grupo tocaba “El. Pozo” (single de su último álbum) , canción en la que el público,  ahora iluminado,  ponía ambas “manos en alto”.  Una vez más,  Izal había hecho magia sin necesidad de efectos especiales.

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Redacción y Fotografía: Helga Melgarejo de Ibarra

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