Koel y Antártico llenan de ritmo la Moby Dick en Madrid

El pasado 15 de noviembre estuvimos en la Moby Dick para saltar y bailar con los acordes de Antártico y los ritmos de Koel, quienes se encuentran de lleno en su Brújula Tour.

Antártico fueron los encargados de abrir la noche con una puntualidad británica con “Sobrenatural“, para no arriesgarse a tener que recortar ningún tema del repertorio (como suele pasar en otras ocasiones. La banda madrileña, con tan solo dos temas publicados en Bandcamp (os dejamos AQUI el enlace para que podáis escucharlos, aunque a partir del próximo viernes 13 de diciembre podréis encontrarlos en Spotify), fueron capaces de transmitir marcha suficiente para levantar a toda una Moby Dick (me refiero a levantar al público de la sala, no a que levantasen una ballena a pulso).

Tras “El Apagón” hacen la pausa de rigor para presentarse en un tono “desenfadado”:

Buenas noches, somos Antártico y es un placer para nosotros estar en una sala como la Moby Dick, acompañado de gente que nos ha seguido en otros conciertos, gente que nos conocía pero es la primera vez que viene a vernos y de gente que no tiene ni puta de de quien coño somos“.

La banda, compuesta por José Mora al bajo, Fer Altozano a la batería, Curro Mata a la voz y guitarra y Nico Montilla a la guitarra principal, presentó un pop-rock luminoso, interpretaron “Qué Más Puedo Pedir“, que en ciertas partes nos recordó al de Grises, para pasar a “Último Hombre Bueno” un tema conocido por todos aquellos que ya les han seguido en directo en otras ocasiones.

Hablaron de desamor en “30 de Agosto“, un tema más lento, de esos de los que hablan desde el dolor o la decepción, no desde los que miran con optimismo, pero esa intensidad duró poco al tocar “otra más bailonga” según sus palabras. Los ritmos de “En Carne y Hueso“, más cercanos al rock y el funky (otro de esos temas a los que dejan al bajo llevar la voz cantante), transmitían incluso unos aires entre sexys y canallas que me hacen tener curiosidad por escuchar su versión de estudio (cuando sea que tenga que llegar) o volver a escucharla en directo.

Tras hacer referencia a las numerosas camisetas de la banda que ocupaban la primera fila (no es que tuviesen el merchan con las camisetas en primera fila, es que un grupo de seguidores más fieles las llevaban en honor al grupo), siguieron con otro tema que incitaba a mover las articulaciones y que llevaba por título “Supervivencia“.

No Quieres Vivir Más“, su “melocotonazo apadrinado” sorprendió a aquellos que ya les seguían la pista de antes, ya que lo presentaron por primera vez en directo aquella noche. Siguiendo el estilo de la banda de proponer temas enérgicos para liberar adrenalina, nos ofrecieron el tema anterior que lo mismo te vale para saltar en un concierto que para subirte las pulsaciones en el gimnasio.

Llegaron entonces los dos temas que Antártico tiene publicados hasta la fecha, grabadas este verano en los estudios Reno. “Cíclico y Circular” dio paso a “Carruseles“, intercalando los agradecimientos correspondientes a la organización, a Koel y al público.

Día de Furia” fue la canción que usaron para despedirse, dando paso a los amigos de Koel. Como conclusión hasta el momento, nos dejaron un sabor de boca estupendo, haciendo honor a la palabra serendipia (cuando te encuentras algo bueno sin querer, sin buscarlo expresamente), por lo que esperamos que puedan seguir grabando para que publiquen EP, LP, singles o anuncios para la radio, pero queremos seguir escuchándoles.

Al hablar con ellos tras el concierto, además de comprobar que son más majos que las pesetas nos comentaron que tienen nueva fecha programada en Madrid para el 18 de enero (En la sala del Perro), una nueva oportunidad para quienes deseen descubrir un nuevo grupo cargado de marcha y energía.

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Llegaron entonces los granadinos Koel, que se encuentran inmersos en la gira Brújula Tour, presentando el álbum con dicho nombre que publicaron el pasado 2018. Visto el despliegue de medios y de instrumentos que tenían en escena, era de esperar que nos encontraríamos con un directo lleno de sonoridad y melodías plagadas de matices.

Precisamente tras una introducción instrumental, ocuparon posiciones para comenzar el concierto con “Quiero“, “Cuerda” y “Ya no quiero más“, tres temas pertenecientes a Brújula, del cual escucharíamos 9 de las 12 canciones que lo componen (“Vértigo“, “Un día más” y “Nuestro” se quedarían fuera de esa criba). Tras estos temas de corte animado para arrancar con todas las energías, suponiendo que el público ya ha realizado el calentamiento y estiramientos oportunos, se nos presentan como grupo por primera vez.

Hay que añadir que además de los efectos de luces y sonidos correspondientes habían planteado el espectáculo con una gran proyección que intensificaba a veces la sensación vertiginosa de algunos temas, como sería precisamente el siguiente en el setlist (y mi favorito de Koel),”Dime que sí“. Sí Gabi, lo sé, tú me viste primero y yo levanté el dedo señalándote a ti, pero porque la canción es un verdadero temazo.

Pasamos de saltar a bailar, o al menos a contonearnos con el ritmo de “Vivir“, dejando que se adueñasen de nuestras caderas, tobillos y resto de articulaciones no escayoladas con “Padentro“. Llegados a este punto, nos dimos cuenta que todo el despliegue que habían realizado (instrumentos, luces, el sonido bastante bueno, proyecciones…) generaban el efecto de encontrarnos en una sala mucho más grande que la Moby Dick.

A continuación se mudaron del escenario a la pista para mezclarse con el pueblo llano, para deleitarnos con varias canciones en acústico. En este momento me gustaría hacer hincapié en que a un concierto se va a escuchar música. A ver, no me voy a volver talibán ahora y decir que haya que estar como en una biblioteca, pero hay momentos puntuales (como cuando están lanzando algún discurso al público o interpretan algún tema en acústico o A Capella) en los que e silencio se vuelve necesario para poder sentir el mensaje correctamente (y por un simple hecho de respeto hacia los artistas y las personas que desean escucharlos). Dicho esto, y tras conseguir la calma sonora de los asistentes, interpretaron “Sentidos” con magníficos juegos de voces y coros, y poco más que una guitarra y violín eléctrico.

Vuelta al escenario, y volviendo a “la tralla” como introdujeron ellos mismos, nos chocamos con su “Colisión total” la cual enlazaron con “Tras escaparates” (la primera del setlist que se coló previa a Brújula), ambas con sus arreglos correspondientes para alargar esas partes instrumentales que invitaban a dejarse llevar y dejar que el ritmo fluyese por donde encontrase camino.

Aprovecharon para presentar a la banda, con Efrén a los teclados, Ángel al violín y sintes (entre otras), Julio al bajo, Toni a la batería, y Gabi a la voz y guitarra. Llegarían entonces dos temas de Superforma, su anterior LP, comenzando por “Animales salvajes” y dando paso a “Superforma“.

Ya enfocando la recta final del concierto, bajaron por última vez el ritmo para ofrecernos una versión de la canción que da nombre al último álbum mucho más intimista. “Esto lo hemos hecho para la gente que de verdad le ha gustado Brújula“, con esa premisa se arrancó Gabi con la guitarra acústica a interpretar los versos con un aire que potenciaba ese momento bucólico al que nos evoca la canción. Con participación del público en el estribillo incluida, volvieron con toda la artillería en el último estribillo para que tampoco pasásemos mucho tiempo sin mover la cintura.

Tras agradecer al público el que hayan conseguido tocar en esa emblemática sala, hecho que no se imaginaban en el momento del lanzamiento de Brújula, y elogios a Antártico por su actuación, nos presentaron otro trío de canciones de Superforma. La primera de ellas fue “Efecto bidireccional” (más de 50.000 reproducciones en Spotify), pasando por “Montaña rusa” para llegar a “Aviador“. Previo a este último tema, reprodujeron un mensaje de avión (de Koel Airlines), en el que la azafata se nos indicaba que el vuelo estaba llegando a su destino, que los brazos deberían permanecer en alto y el móvil encendido para poder grabar todo lo  que sucediese.

Acabaron la actuación con su canción más popular (al menos según Spotify, donde casi han alcanzado las 70.000 reproducciones), “Bailes, vinos y fricción“. Un gran éxito en el que se dieron la licencia de alargar su final, aumentando las partes instrumentales y jugando con el estribillo y el público. Un momento culmen perfectamente ejecutado y programado como último tema.

Tras este subidón, solo nos queda seguir los pasos de esta banda cargada de ritmo y energía para seguir al tanto de sus movimientos, y recordar que a Antártico podremos volver a verles el 18 de Enero en la Sala El Perro De La Parte De Atrás Del Coche. Os seguiremos informando de sus novedades.

Nos vemos en las salas,

Fran Salamanca

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