Mr Mackenzie y Los Flamingos unen intensidad en una noche en la madrileña Sala Maravillas

El pasado 14 de diciembre estuvimos en la Sala Maravillas de Madrid donde el norte y el sur se encontraron de la mejor manera posible: mediante la música. Mr Mackenzie desde Montilla (Córdoba) y Los Flamingos desde Tudela (Navarra) nos ofrecieron un recital donde los asistentes pudieron disfrutar (y algunos descubrir) la calidad musical de ambos grupos.

Abrieron la velada Mr Mackenzie con Paco a la batería, Sergio al bajo, Matías a la guitarra (Miguel Ángel no pudo acompañarles esa noche por su reciente paternidad) y Fran a la voz y guitarra, con quienes tuvimos la oportunidad de compartir unas palabras antes del concierto en una entrevista que muy pronto publicaremos. El joven grupo cordobés se encuentra presentando su pimer EP, Introspección, publicado este 2019, en el que ya en una primera escucha detectamos una fuerte componente instrumental, estando ésta incluso por encima de las letras, dotando a las canciones de unas texturas y colores (viva la sinestesia) a las que no estamos acostumbrados en este entorno del pop-rock (o indie, que así lo llaman ahora).

Escuchamos por tanto los cinco temas que componen dicho trabajo, y como dato curioso, en el mismo orden (cosa que no suele coincidir ya que no siempre las canciones funcionan igual en su versión de estudio que en directo), aunque intercalando otras canciones entre ellas como os iremos desvelando.

 

Comenzaron por tanto con el primer corte de Introspección, “Diente de León“, en el que los cinco minutos de su versión de estudio dieron más de sí recreándose en las melodías como veníamos adelantando. Aunque las interacciones entre canciones marcadas por carisma y desparpajo de los tocayos Fran y Paco les podía favorecer un posterior proyecto como dúo cómico, dotaron de ritmo y contrapunto a la intensidad de los temas en sí:

-Buenas noches. Muchas gracias, somos Mr Mackenzie, venimos desde Montilla, Córdoba, y es un puto placer estar en Madrid por primera vez.

-A ver, habíamos estado en Madrid pero por otras cosas.

-Gracias por el apunte, Paco.”

Presentando así “Decidido“, en el que junto con la anterior, pudimos sentir que los solos de guitarra interpretados por Matías adquieren toda la esencia de la canción.

Como seguiría sucediendo en los posteriores temas, la sonoridad que el grupo creaba se podría intentar explicar con palabras como un diálogo entre los diferentes instrumentos, en el que cada uno de ellos llevaba su línea argumental pero desde un orden que les dotaba a su vez de identidad conjunta (a veces me pongo intenso y no me entiendo ni yo, pero me gustaría asimilar estas melodías a aquellas series o películas en las que cada personaje tiene su historia pero cuyas tramas se van entrelazando desembocando en un argumento común).

Unos acordes a priori desconocidos desembocaron en “Caminos” tema inédito pero de corte similar a los publicados, manteniendo ese espíritu reflexivo con matices oscuros por momentos (de verdad que intento no ponerme profundo, pero este tipo de música me lleva a ello). Su personalidad musical, basada en esos acordes y melodías hipnóticos, se reflejaron tanto en las canciones nuevas como en las que pudimos descubrir esa misma noche.

Volvimos entonces a Introspección con “Puede Ser“, primer single de dicho álbum, dejándonos sorprender posteriormente con “Memorias de Fuego“, uno de esos de los que me gustan a mí donde el bajo parece llevar la voz cantante (metafóricamente, ya que Fran seguía a cargo de la voz principal, y el bajo como instrumento puede emitir notas pero no cantar). Recordaron a Miguel Ángel por unas camisetas que llevaban una pareja de Mackenziers, y nos invitaron a acercarnos a, según Paco, “una especie de pseudotienda que tenemos con cosas de comprar“, (nunca el puesto de merchan tuvo una definición más clara) “Por si queréis colaborar de otra forma que no sea dando escuchas, para ayudarnos a seguir rodando“, añadió Fran.

Voy a aprovechar entonces este momento perfecto para hacer un llamamiento a aquellos adictos a la música, melómanos, o simplemente gente que disfruta sintiendo sus acordes tanto en directo como en sus casas: Comprad música, ya sea un disco, una chapa, una camiseta o una bolsa de esas de tela que están tan de moda para ir a la compra. Es la única forma de apoyar a las bandas emergentes, y he aprovechado este caso particular para llevarlo al caso general de las bandas emergentes. Obviamente el fin último es ser escuchados, y tendría menos sentido todo el trabajo si al final las escuchas son mínimas (no seré yo quien diga que reste importancias a las reproducciones de Spotify), pero para que un grupo pueda seguir publicando nuevo material y viajando para llevar su directo a todos los rincones, generalmente su financiación se debe a las entradas de los conciertos y lo que sacan del merchan. Así que recordad: Comprad música, invertid en cultura (Que junto con el speech de “Si vais a un concierto no estéis toda la hora hablando a voces con vuestro colega como si fuera un bar” e “Id a salas pequeñas, hay más vida musical fuera de la Joy y La Riviera, todos los grupos fueron un día emergentes” podrían suponer una trilogía de ensayo musical).

“El Puerto”, otra de las inñeditas, continuó con su particular visión de la sociedad a través de las redes sociales mediante “El Bosque“, inconfundible con sus primeros acordes electrónicos, que a su vez dio paso a “Última vez“. Aunque ya desarrollaríamos este tema más a fondo en la entrevista que tuvimos con ellos, indicaron respecto a esta canción que es su versión optimista sobre las despedidas, de cualquier tipo, en la que usualmente tendemos a quedarnos con la parte negativa de no ver a alguien en lugar de retener los buenos momentos o aprendizajes que nos han dejado.

Tras la ronda de agradecimientos de rigor (A la Sala, al Público y a Los Flamingos) se despidieron con dos canciones de corte ligeramente distinto a las anteriores. Dejarían por unos momentos los ritmos pensativos e intimistas para ofrecernos acordes ligeramente más agresivos y cañeros que incitaban a acompañarles tanto moviendo el cuerpo como con estribillos más pegadizos. “Para Qué” y “Todos contra Todos” son los títulos de ambos temas, los cuales tenemos bastante interés en escuchar en su versión de estudio para analizarla y sentirla tranquilamente.

En definitiva, han sido uno de los descubrimientos de este año a nivel personal, y después de contemplar la calidad de su puesta en escena, animamos a todos aquellos que busquen sonidos diferentes, a hacer alguna sesión de Introspección, y si incluye momentos de reflexión pues mejor que mejor.

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La noche fue de contraste, pues esas melodías instrumentales embriagadoras dieron paso entonces a los ritmos luminosos y bailables. Los Flamingos hicieron un repaso por sus dos EP publicados hasta el momento, Viaje infinito (2018) y Reyno (2019). Cristian al bajo, Txus a la Guitarra, Gaizka a la batería, Diego a los teclados y Néstor a la voz y guitarra, volvieron a disfrutar sobre las tablas, transmitiendo esas ganas de pasarlo bien incluso a aquellos que los descubren por primera vez.

Al ritmo de una intro musical que puso a todo el público a tono en tan solo unos segundos (por favor, Flamingos, grabad ese fragmento, y si luego no queréis publicarlo me lo pasáis en mp3, pero esa melodía es adictiva y necesito ponérmela en bucle para correr, como despertador y de fondo mientras cocino o trabajo, entre otras situaciones que se me ocurren), nos dieron la bienvenida a “Bora Bora“. Una de las virtudes de este grupo es que la ilusión que trasmiten durante todo su proceso creativo y de ensayos la traducen en diferentes arreglos de un concierto al siguiente, brindando a su público el regalo de estar asistiendo en cada ocasión a un concierto único.

Bueno, esto va a ser rápido, tenemos poco tiempo, y nos vamos yendo ya“, lo que fue un comentario irónico acabó siendo un presagio como terminaremos desvelando en las últimas lineas de esta crónica, que dio paso a “El momento” y a “Todo empieza“, primer tema de Reyno que escucharíamos esa tarde. “Muchas gracias. ¿Estáis con nosotros o no?” apostillaría Néstor al final del tema. La duda ofende.

Volveríamos al pasado con “Parásitos” y su epílogo en forma de canción no publicada, titulado “No puedo controlar“. Y viajamos un poco más al pasado sin ser Marty McFly, sino haciendo uso de la cultura musical y dejándonos llevar con la divertida versión del hit de los años 80 “Perlas Ensangrentadas” (¿Pasa algo si apuntáis ese tema también en la lista de canciones a grabar en estudio? mi cumpleaños es en abril, yo lo dejo caer).

Si tuviese un superpoder, sería el de viajar a la esencia de cada grupo para sentir su punto fuerte o identidad, y al igual que con el grupo anterior las melodías polifónicas eran las que te embelesaban, con los amigos Flamingos te invade una energía festiva que te carga de optimismo y te invita (e incita) a disfrutar y divertirse (Seguramente sea por eso que aún teniendo que madrugar la mañana siguiente me fui a las 4 para casa. Deberíamos empezar a cargarles horas de sueño a Los Flamingos).

Nos mostraron entonces una de las canciones que se encuentran en fase de creación/desarrollo/rodaje, tema inédito y sin título aún, con ritmos mas lentos y aires más introspectivos (podría ser un guiño a Mr Mackenzie, pero no nos pillan, que esa canción ya se la habíamos escuchado antes).

En esta tercera ocasión que la banda pisaba Madrid, se seguía respirando el optimismo y las ganas de pasarlo bien que tan bien saben transmitir como ya hemos comentado, con canciones con tanta identidad como “Viaje Infinito“, que da nombre a su EP de 2018, tras la cual agradecieron su apoyo a los allí presentes, mencionando además a los medios que allí nos encontrábamos (como El Último Palco o los amigos de En Clave de Indie), gesto que devolvemos con estas palabras.

Encarando la recta final del concierto, dejaron los sonidos de Reyno para el postre de este menú, regalándonos en este punto “Caída Libre” y “Euforia” (esta segunda, mi favorita de ambos discos, ya que nunca admitiré que el remix de David Kano de “Ay! Ahí Hay” está entre mis más escuchadas).

Acto seguido estuvimos a punto de escuchar otro de los temas que se encuentran preparando para su nuevo álbum, del que ya nos hablaron en la entrevista que les hicimos y te contamos en ESTA ENTRADA, aunque finalmente por falta de tiempo no tuvimos ese privilegio. No obstante, lo que sí pudo llegar a ser un drama es que por ese mismo motivo estuvimos a punto de no escuchar el tema que da nombre a su último EP, y que tantas alegrías ha traído a la banda navarra conquistando nuevos sonidos y nuevos públicos.

Como no podía ser de otra forma, esa euforia producida por el casi quedarnos sin “Reyno” y finalmente poder disfrutarlo, hizo que la Sala Maravillas vibrase al ritmo de Los Flamingos durante unos minutos más. Desde nuestra humilde posición, y por si los encargados de dicha sala tuviesen a bien leer estas líneas, nos gustaría transmitir nuestro más sincero agradecimiento por la comprensión con dicho grupo y ser capaces de adaptarse a la situación en cuestión, cumpliendo no sólo con la banda sino con todo su público allí presente. Gracias.

Como despedida, podemos asegurar que los de Tudela tienen sorpresas preparadas para impresionar nuevamente al público madrileño en 2020, y aunque si estáis atentos a sus redes sociales podréis saber de qué se trata, aquí en El Último Palco os mantendremos informados de todas esas novedades.

Nos vemos en las salas,

Fran Salamanca

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