Nos hechizamos con el directo de María de Juan en Madrid.

Ha nacido una estrella, y no, no nos referimos a la famosa película de hace un par de años, ya que a diferencia de esta (en la que a día de hoy a penas recordamos poco más que la canción principal), la artista de la que hablamos hoy ha llegado para quedarse, y por mucho tiempo.

El pasado 6 de marzo volvimos a la Sala Moby Dick en Madrid, está vez para descubrir en directo a María de Juan. La joven artista granadina acaba de publicar 24/7, su álbum debut, del cual te hablamos en ESTA ENTRADA con motivo de su presentación a los medios. Una apuesta arriesgada debutar en dicha sala, ya que no es de las más pequeñas precisamente, y teniendo en cuenta además que no es residente en Madrid, sin poder arrastrar por tanto a su grupo de fieles seguidores autóctonos. Sin embargo, con una sala repleta, María y su equipo desplegaron un arsenal de recursos, tanto musicales como escénicos, que convirtieron su actuación en uno de los conciertos que más recordaremos durante bastante tiempo.

Vestida con un diseño de Pilar Dalbat, también originaria de Granada, y con quien colaboró en su última colección la pasada edición de la Mercedes Benz Fashion Week poniendo música en directo, tomó el escenario al tiempo que una melodía remezclada con tic tacs de relojes marcaba el ritmo, consiguiendo ambientar así el contexto en torno al cual gira este disco.

Como os contamos en la entrada que dedicamos a la presentación de 24/7, dicho trabajo esta inspirado en las sensaciones que le producen determinados momentos del día, por ello cada título de las canciones lleva asociada una hora. El setlist estuvo elegido acorde a dicha temática, dividiéndolo en las mismas dos partes del disco, el día y la noche, usando el tema dedicado al canto a la luna como interludio, y añadiendo alguna otra versión y sorpresa que desvelaremos en su debido momento.

Otro aspecto que no podemos pasar por alto es la fuerte componente de performance que María puso sobre las tablas. Efectivamente, no se trató de un concierto al uso en el que las canciones fuesen meramente cantadas, ni incluso interpretadas, sino que las dotó de cierta actuación con la que consiguió que, además de dejarnos con la boca abierta, los temas se elevasen a un nivel superior del meramente musical. Como aportación personal, subjetiva, y desde el punto de vista de alguien que hace fotos (y además disfruta haciéndolas en conciertos), tengo que remarcar la expresividad e interpretación que se tradujo en una gran facilidad al intentar retratar muchos momentos del espectáculo.

El concierto arrancó con el mismo tema empleado para abrir el álbum, “10:41 No quiero ver la luz“, tras la cual se presentó formalmente ante el público que allí se encontraba, y se disculpó por no poder estar al 100% de sus capacidades por temas de salud. Una vez visto el espectáculo que nos ofreció, tenemos que unirnos a esas personas que le sugirieron que podría no haber dicho nada, porque podemos asegurar que en ningún momento percibimos ninguna muestra de debilidad o flaqueza en su actuación (será que no la hemos visto con sus plenas capacidades). Agradeció a los presentes su apoyo, y presentó el tema siguiente:

En este disco cada canción tiene una hora del día que está directamente relacionada con los sentimientos de los que habla, y aunque no se lo crean, son las doce y media de la mañana y el siguiente tema se llama De azul.”

Son las cinco de la tarde, la hora donde el calor me vence, la hora de Lorca, la hora del fuego.” Con estas palabras presentó 17:00 Monterrey, tema inspirado en la serie Big Little Lies, que dedica a “todas las mujeres por las que alguna vez he sentido algún tipo de envidia, algún tipo de celos, que viene directamente de la sociedad en la que vivimos. Que no nace de mi. Gracias a esta canción me he dado cuenta, y a todas ellas hoy les pido perdón“. Palabras  de fuerte expresión feminista que casualmente eran expresadas dos días antes del 8 de marzo, día internacional de la mujer.

Siguiendo en este primer bloque de los temas del día, tras “18:45 Sé volver” nos ofrecería “Todo en la vida“, versión de Elia y Elizabeth que nos transportaba al atardecer, y “Algo Absurdo“, tema que ella misma publicó en 2018.

Al igual que en el disco, los bloques del día y la noche se separan por el interludio “21:37 Cantándole a la luna“, canción con ritmos más étnicos en la que el acting supuso gran carga de su esencia, transmitiendo una sensación de ritual o invocación a dicho astro.

El primer tema del bloque de la noche fue “23:11 Gina y Norman“, canción que contó con la sorpresa de la noche. Sobre su inspiración, nos comentó que al componer María en base a antologías poéticas, en una de las últimas que adquirió encontró una dedicatoria de un tal Norman a la citada Gina, de dieciséis años atrás, haciéndole divagar sobre qué habría pasado para que esta chica hubiese querido vender por tres libras el libro que Norman le regaló.

La canción refleja claramente una ruptura en la pareja, materializada en la presencia de ambas voces de la pareja, pero sin diálogo entre ellas, ya que la primera parte corresponde al fragmento de él, para pasar al texto de ella. Esta disociación de identidades fue capaz de llevarse al escenario con la colaboración e interpretación de Antonio García, vocalista de Arde Bogotá, otra de las bandas punteras del panorama actual que además recientemente ha publicado su esperado segundo sencillo (“Big Bang“).

Tras estar un rato intentando buscar expresiones o palabras para transmitiros lo que se generó con dicha canción en aquella sala, opto por rendirme, e intentar ver si en las fotos queda algo de la esencia de dicho momento (cosa que tampoco conseguí). No me queda otra que sentirme agradecido por haber presenciado ese momento y animaros a todos a no perderos joyitas de este estilo en sus directos.

Lilith“, tema con el que hizo un nuevo flashback a su pasado, dio paso a “03:20 Necesito oír tu voz“, para posteriormente pedir el máximo silencio posible para interpretar “Águila“. Nuevamente ese silencio cargado de respeto y magia inundó la sala Moby Dick (De esos silencios en los que incluso me da apuro accionar el disparador de la cámara para que el sonido del obturador de la misma no ensuciase ese momento a piano y voz).

Tras unas campanas que auguraban el final del concierto, despidió el show con “00:00 Erizo“, canción con la que con un leve cambio de vestuario retiró la falda que llevaba para dejar una mucho más corta, aprovechando para reivindicar a la mujer empoderada y mezclarse entre el público a saltar, en este tema de tintes de soul, jazz o electrónica mezclados de manera tan elegante como bailable.

Si realmente no estaba al máximo de sus capacidades (al menos vocales) en este concierto, no quiero ni imaginarme de lo que puede ser capaz esta chica cuando esté al 100%, y más aún, cuando además tenga un par de años de experiencia en este tipo de bolos porque, recordemos, este se trataba de uno de los primeros conciertos de su álbum debut. Tiempo al tiempo.

Nos vemos en las salas,

Fran Salamanca

 

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